Carne blanca o carne roja: ¿cuáles son las diferencias?

carne blanca o roja

Las carnes rojas y blancas suelen ser el principal aporte de proteína para la mayoría de personas alrededor del mundo, sin embargo entre ambos tipos de carne hay grandes diferencias, cuyo conocimiento es de vital importancia.

Dentro de las carnes rojas podemos encontrar la de res, buey, toro, caballo, cerdo, ternero, jabalíes y venado.

Por su parte, las carnes blancas están conformadas por el pollo, el pavo o el conejo, e inclusive los cerdos en edad joven.

A continuación te presentamos las principales diferencias entre ambos tipos de carne con el objetivo de que realices elecciones más conscientes de acuerdo con tus propósitos alimenticios.

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Carnes rojas

Mayor cantidad de hierro

El hierro es un mineral esencial para la producción de hemoglobina y mioglobina, sustancias que permiten el transporte y almacenamiento de oxigeno en los tejidos del cuerpo.

Por esto, las carnes rojas son recomendadas en personas con anemia, o para quienes han atravesado por procesos como el parto, menstruación y los ciclos pre y post operatorios.

Más grasas saturadas

Si bien la grasa es un macronutriente esencial para el funcionamiento del organismo, el consumo elevado de grasas saturadas puede incrementar los niveles de colesterol malo y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.

Su consumo debe ser reducido en personas que sufren de hipertensión.

Mayor cantidad de purinas

Las purinas son sustancias que contribuyen a la formación de ácido úrico, el cual, al acumularse en las articulaciones, puede desencadenar problemas de salud.

Una persona con exceso de ácido úrico en la sangre es más propensa a desarrollar cálculos renales y artritis tipo gota.

Más jugosas

Precisamente por su mayor contenido de grasas y sangre, las carnes rojas suele ser más jugosa y por ende más apetitosa para muchas personas.

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Carnes blancas

Menos hierro

Este tipo de carnes tiene menor contenido de hierro que las carnes rojas, por lo que los requerimientos diarios recomendados de este mineral deberán ser suplidos con otras fuentes alimentarias.

Menos grasa

Las carnes blancas tiene un porcentaje de grasa y colesterol significativamente inferior al de las carnes rojas, especialmente cuando se consumen sin piel.

Este tipo de carne es más recomendada para personas con antecedentes personales o familiares de enfermedades cardiovasculares.

Más fáciles de digerir

Al poseer menos grasas y colesterol, las carnes blancas resultan mucho más fáciles de digerir para el organismo.

Esto es ideal para personas que estén siguiendo una dieta blanda para mitigar problemas asociados con el aparato digestivo.

Menos purinas

Las carnes blancas tienen un menor contenido de purinas, por los que su consumo representa un menor riesgo de desarrollar enfermedades como la gota o los cálculos renales.

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Recomendaciones de consumo

  • Especialistas recomiendan consumir carnes rojas entre 3 y 4 veces al mes y carnes blancas 3 veces a la semana.
  • Elige siempre cortes magros, es decir con bajo contenido de grasa.
  • Antes de preparar la carne, retire la grasa visible y la piel.
  • Prefiere métodos de cocción como cocinar, hornear o asar a la plancha.
  • Ten cuidado con las porciones. Aunque elijas carne blanca, también estas tienen grasa que en exceso puede resultar perjudicial.

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