Ayuno intermitente: 7 mitos que deberías desterrar

ayuno intermitente

El ayuno intermitente es un modelo de alimentación que ha adquirido mucha popularidad en los últimos años y que ha demostrado tener grandes beneficios cuando se plantea e implementa de una forma adecuada.

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Sin embargo, alrededor del ayuno también se han tejido muchos mitos: ¿es una moda?, ¿puede ralentizar el metabolismo?, ¿te hará perder músculo?, ¿es peligroso?, ¿solo sirve para adelgazar? o ¿te hará pasar hambre?.

Por eso, y con el ánimo de aportar claridad sobre este asunto, en Viva mi Salud hemos reunido los mitos más frecuentes sobre el ayuno intermitente con su respectiva explicación.

Esperamos que este artículo te resulte útil y que puedas compartirlo con las personas que lo necesiten.

1. Mito 1: El ayuno es una dieta nueva y pasajera

Pese a su reciente fama el ayuno intermitente no es algo nuevo o pasajero pues se ha practicado (en diferentes formas y con diferentes motivos) durante prácticamente toda la historia de la humanidad.

Sin embargo, en los últimos años sí ha surgido un interés renovado por esta práctica como un modelo que puede repercutir positivamente en diferentes ámbitos de la salud humana.

El ayuno NO es una dieta.

2. Mito 2: Ayunar es saltarse comidas y pasar hambre

Cuando se habla de ayuno intermitente, muchas personas lo relacionan con el simple hecho de “saltarse comidas” o “pasar hambre”, sin embargo este modelo de alimentación va mucho más allá y no debe ser confundido con inanición (carencia involunaria de alimento).

El ayuno intermitente, como su nombre lo indica, se caracteriza por periodos de abstinencia voluntaria y controlada de alimentos, seguidos por periodos de alimentación.

3. Mito 3: Todo el mundo puede hacer ayuno

En teoría todas las personas pueden ayunar, pero NO en todas las etapas de su vida. Dentro de la lista de personas que deberían abstenerse de esta practica se encuentran:

  • Personas con peso excesivamente bajo
  • Personas con trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia…)
  • Menores de 18 años
  • Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia (especialmente los ayunos muy prolongados)

El ayuno debe tener un especial control y supervisión en personas con diabetes o con otras condiciones médicas graves como hepatopatía, nefropatía o cardiopatía.

4. Mito 4: El objetivo del ayuno es adelgazar

Aunque la reducción de grasa corporal es uno de los beneficios de un ayuno bien dirigido e implementado, este no es o no debería ser el único objetivo de iniciar esta práctica.

Dentro de los beneficios para la salud que han sido asociados con el ayuno, se encuentran:

  • Promover la autofagia (mecanismo natural de regeneración a nivel celular)
  • Mejorar la sensibilidad a la insulina
  • Optimizar la función cerebral
  • Proteger contra el proceso de envejecimiento
  • Mejorar los niveles de colesterol
  • Posible reducción de la inflamación

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5. Mito 5: Ayunar es muy difícil y peligroso

Muchas personas adoptan el ayuno como parte natural de su vida y lo hacen sin mayor esfuerzo (ni riegos), sin embargo sí es importante empezar de forma gradual y hacerlo con la guía de un experto.

Existen diferentes protocolos de ayuno (12:22 – 14:10 – 16:8 – 20:4 y más largos) y empezar con uno 14 horas una o dos veces por semana puede ser una buena forma de hacer la transición hacia este estilo de vida.

6. Mito 6: El ayuno desgasta la masa muscular

Este es uno de los miedos más frecuentes al practicar el ayuno intermitente, sin embargo diversos estudios clínicos han demostrado que no se registra pérdida de masa magra significativa durante el ayuno.

Ante la carencia de alimentos, el cuerpo acude en primer lugar al azúcar y luego a la grasa (no al músculo) como combustible para llevar a cabo sus tareas cotidianas.

7. Mito 6: El ayuno ralentiza el metabolismo

Esta es una afirmación muy común y sin respaldo científico. El doctor Jason Fung, uno de los mayores expertos mundiales en ayuno intermitente, lo explica así:

“Todos los estudios muestran que durante el ayuno tu metabolismo se mantiene igual o incluso sube. Si miras las adaptaciones hormonales al ayuno, una de las cosas que ves es que los niveles de adrenalina tienden a subir. Y eso hace que tu metabolismo se siga acelerando”.

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