¿En qué consiste la dieta antiinflamatoria?

dieta antiinflamatoria

La llamada dieta antiinflamatoria fue creada por el doctor estadounidense Andrew Weil, quien propone que la inflamación crónica es la principal causa de muchas de las enfermedades comunes y degenerativas que afectan a la humanidad.

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Esta dieta, según explica su autor, fue creada con base en la dieta mediterránea que ha demostrado ser exitosa en la prevención y tratamiento de muchas dolencias.

Más allá de un régimen para controlar o perder peso, la dieta antiinflamatoria es presentada como un estilo de vida y de prevención, y se basa en evitar los alimentos responsables del proceso de inflamación celular y aumentar el consumo de alimentos que lo regulan.

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Pero, ¿qué es la inflamación?

La inflamación es la respuesta de tu cuerpo ante la presencia de agentes extraños como virus o bacterias, y es la forma en que tu sistema inmune te protege de infecciones o lesiones.

Hasta este punto podemos decir que la inflamación es normal y necesaria, sin embargo cuando dura más de lo que debería durar se puede convertir en crónica y causar estragos en la salud.

Así es, cuando la respuesta inflamatoria se mantiene aunque no haya una amenaza presente, este exceso de inflamación en el cuerpo puede desencadenar problemas en diferentes órganos del cuerpo.

Este tipo de inflamación (la crónica) se puede deber a problemas subyacentes que el cuerpo está tratando de combatir, muchos de los cuales pueden originarse por malos hábitos de alimentación y de estilo de vida.

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¿En qué consiste la dieta antiinflamatoria?

La regla de oro de la dieta antiinflamatoria es eliminar el consumo de alimentos procesados y refinados, los cuales intensifican la inflamación en el cuerpo.

Otros puntos clave de esta dieta son:

  • Privilegiar el consumo de grasas saludables presentes en los frutos secos, el aceite de oliva, aguacate, semillas y pescados como el salmón y la caballa.
  • Evitar los aceites vegetales refinados como el de maíz, girasol, cártamo y de semillas de algodón.
  • Limitar la proteína animal (a excepción del pescado y algunos quesos)
  • Aumentar el consumo de vegetales y frutas (sobre todo de vegetales).
  • Elegir siempre granos enteros y no molidos (en forma de harina).
  • Lograr un equilibrio entre el consumo de grasas omega-3 y grasas omega-6.
  • Agregar especias sanas como la cúrcuma, el jengibre y la canela.
  • Consumir té verde o blanco con regularidad.
  • Se permite el chocolate amargo con moderación, así como 1-2 copas de vino al día.

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