Cinco conductas que debilitan tu sistema inmune

Cinco conductas que debilitan tu sistema inmune

El sistema inmune es la defensa natural de tu cuerpo y te protege de organismos que considera extraños como bacterias, virus, hongos, toxinas o alérgenos.

Cuando este sistema funciona adecuadamente, el cuerpo es capaz de hacer frente a invasores dañinos para preservar la salud y prevenir la enfermedad.

La bioindividualidad nos dice que ningún sistema inmune es igual a otro, y por eso algunas personas parecen ser muy propensas a enfermarse mientras que otras rara vez contraen infecciones.

Que una persona sea más susceptible a la infección que otra puede deberse a condiciones como:

Trastornos de inmunodeficiencia: cuando una parte del sistema inmune no funciona adecuadamente. Estos trastornos pueden ser de nacimiento o adquiridos como el VIH.

Trastornos autoinmunitarios: cuando el sistema inmune confunde a los órganos y tejidos saludables del
cuerpo con invasores dañinos y los ataca, como sucede en el caso del lupus.

Trastornos alérgicos: cuando el sistema inmune reacciona de forma exagerada ante sustancias que normalmente no representan ningún riesgo, como pueden ser el polen, el moho y determinados alimentos.

Pero más allá de estas condiciones, también es importante considerar otros factores que influyen en que un sistema inmune se debilite y sea más propenso a contraer enfermedades.

En Viva mi Salud hemos reunido cinco de los más importantes, aquello sobre los que puedes actuar en tu día a día.

Factores que debilitan el sistema inmune

1. Dieta insuficiente

Mujer escogiendo comida

Las deficiencias nutricionales conllevan a un mayor riesgo de contraer infecciones y también incrementan las probabilidades de que los patógenos causen daños graves o permanentes en tu organismo. (1)

La nutrición también juega un papel fundamental en la salud intestinal y se estima que cerca del 70 % de tu sistema inmune se encuentra en tu intestino. (2)

Así que lleva una dieta balanceada y variada en macronutrientes (proteína, grasas y carbohidratos) y asegura un consumo óptimo de vegetales y frutas, así podrás obtener una mayor cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes claves para el sistema inmune.

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2. Altos niveles de estrés

mujer estresada

El estrés es necesario para tu supervivencia y ha sido necesario para la supervivencia de toda la humanidad, sin embargo, en la actualidad las personas se ven sometidas a cantidades excesivas y prolongadas de estrés que repercuten negativamente en su salud.

El cortisol (la hormona del estrés), entre otras cosas, aumenta los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo, altera las respuestas del sistema inmune y disminuye las funciones no esenciales como las relacionadas con el sistema reproductor y digestivo. (3)

Aunque no puedes controlar las situaciones estresantes de tu día a día, sí puedes controlar cómo reaccionar ante ellas y sobre todo puedes buscar formas para volver a la calma a través de practicas como la meditación, la respiración consciente, el yoga o la actividad física al aire libre.

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3. Privación de sueño

mujer bostezando

Un sueño suficiente y de calidad es vital para que tu cuerpo pueda repararse, regenerarse y recuperarse, y que por consiguiente pueda llevar a cabo todas sus funciones con normalidad y mantener el equilibrio del sistema inmune. (4)

Además una privación recurrente del sueño se ha relacionado con una mayor susceptibilidad al estrés y a la irritabilidad, así como con peores hábitos dietéticos, por lo que se participa en un ciclo que definitivamente puede alterar las respuestas de tu sistema inmunológico.

Así que procura dormir al menos 7 horas cada noche y asegúrate de que tener una buena calidad de sueño.

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4. Sedentarismo e inactividad física

hombre sedentario

Una revisión de descubrimientos de investigación relacionados con la inmunología del ejercicio arrojó que el ejercicio moderado (de menos de 60 minutos) funciona como adyuvante importante del sistema inmunitario y parece repercutir en una mejora de la inmunovigilancia y en una reducción de la inflamación. Estos cambios parecen ser más evidentes cuando el ejercicio es de periodicidad diaria. (5) (6)

Además, estudios recientes también sugieren que el ejercicio habitual es capaz de retrasar la aparición de la inmunosenescencia o el deterioro gradual del sistema inmune que se presenta de forma natural con el avance de la edad. (7)

Sin embargo, estos mismos beneficios (que continúan siendo estudiados) no aplican para ejercicios prolongados y de alta intensidad, los cuales parecen estar asociados con una disminución inmune transitoria. (8)

5. Tabaco y alcohol

mujer con cigarrillo

Los efectos nocivos del tabaco han sido ampliamente documentados y hoy se sabe que fumar afecta tanto la inmunidad innata (con la que naciste) como la adaptativa (la que desarrollas a lo largo de la vida). (9)

El alcohol, por su parte, también tiene diversos efectos negativos sobre tu cuerpo y puede afectar el funcionamiento de las células responsables del sistema inmune.

Además, el alcohol puede afectar la integridad del tracto gastrointestinal y altera el microbioma intestinal, una extensa comunidad de microorganismos que afectan la función del sistema inmune. (10)

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