El ABC de una exfoliación facial sin riesgos

exfoliación

Pocos procedimientos ofrecen tantos beneficios para la limpieza de la piel como la exfoliación, sin embargo debes realizarlo con precaución para evitar irritar y debilitar tu cutis.

Normalmente, y sobre todo después de los 25 años, la piel acumula una gran cantidad de impurezas provenientes del medio ambiente que obstruyen los poros y por ende impiden su correcta oxigenación. Es aquí donde los exfoliantes entran a jugar un papel muy importante dentro del cuidado del cutis.

A continuación te presentamos algunas recomendaciones para incluir de una forma adecuada este procedimiento dentro de tu rutina de belleza.

1. Conoce tu piel

El primer paso antes de aplicar cualquier producto o tratamiento debe ser el de identificar tu tipo de piel y para ello debes analizar en cuál de las siguientes categorías encaja mejor: normal, seca, grasa o mixta.

Una vez hayas comprendido las características de tu piel, tendrás la herramienta necesaria para elegir el exfoliante más adecuado.

2. Si tu piel es muy sensible, ¡no lo hagas!

Si sufres de excesiva irritación o padeces de alguna enfermedad inflamatoria como la rosácea, el uso de exfoliantes podría complicar tu condición y aumentar el enrojecimiento.

En tu caso, es mejor que consultes a un especialista para que te asigne el tratamiento adecuado.

3. No uses exfoliantes corporales en el rostro

Normalmente el tamaño de las partículas que se usan en exfoliantes corporales son más grandes que las recomendadas para exfoliar una zona sensible como el rostro. Lee bien las etiquetas antes de comprar un producto y evita así daños en tu piel.

4. Limpia y humedece la piel

Antes de exfoliar tu rostro es importante limpiarlo con algún jabón o gel suave, específico para esta zona de la piel. Debes mantener húmedo tu cutis al momento de aplicar el exfoliante para prevenir la irritación.

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5. El contorno de los ojos, NO.

El contorno de los ojos es la zona más sensible y delicada de la piel y en consecuencia la más propensa a la irritación. Tampoco debes aplicar exfoliante sobre quemaduras o heridas abiertas.

6. Suavidad ante todo

Por la textura propia de los exfoliantes, es innecesario que apliques fuerza y rudeza durante su aplicación. Basta con unos movimientos suaves, ascendentes y circulares para obtener el beneficio que deseas.

7. Ahí no acaba

Una piel recién exfoliada es ideal para la aplicación de tratamientos y mascarillas hidratantes. Aprovecha que los poros están abiertos y limpios para que las cremas penetren con mayor facilidad en la piel.

Finalmente, usa protector solar si vas a exponerte al medio ambiente.

8. ¿Y la frecuencia?

La frecuencia de la exfoliación depende directamente de tu tipo de piel: si es grasa podrás exfoliarte entre una y dos veces por semana, si es seca bastará con una vez por semana y su tu piel es sensible (pero soporta la exfoliación) podrás aplicarla entre una y dos veces al mes.

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